La mirada en el objetivo

Publicado el 2 de enero de 2026, 12:23

Cada reto es una oportunidad

Cada día representa un nuevo desafío y, por más pequeños que sean los retos, todos y cada uno de ellos constituyen una oportunidad de mejora para tu negocio.

Hace algunos años tuve la oportunidad de conocer a un emprendedor tenaz que dedicaba sus esfuerzos a una actividad poco común, pero profundamente encomiable: la protección del jaguar en el sureste mexicano.

Un encuentro que marcó perspectiva

Por aquellos años yo era un joven contador encargado de atender a los clientes del despacho para el que trabajaba. Por azares del destino, dentro de mi cartera de responsabilidades llegó una Asociación Civil (A.C.) cuyo objetivo era la protección de la vida silvestre en el sureste de México, particularmente del jaguar.

El jaguar: símbolo, fuerza y misticismo

El jaguar es el felino más grande de América. Junto con el tigre, es uno de los pocos félidos que disfrutan nadar. Su hábitat se encuentra principalmente en zonas tropicales y húmedas, extendiéndose desde México hasta Argentina.

Se distingue por ser un animal solitario, con una mordida tan potente que puede perforar la piel y coraza de reptiles y otros animales de gran tamaño. Una de sus características más particulares es su técnica de caza: ataca directamente a la cabeza de sus presas con una precisión letal.

Más allá de su fuerza, el jaguar posee un profundo significado cultural. Para los pueblos prehispánicos, representaba poder, misticismo y divinidad. Era símbolo de guerreros de élite y deidades, presente en códices y múltiples representaciones de su cosmogonía.

Una especie en riesgo

Lamentablemente, la fragmentación de su hábitat, la cacería y el comercio ilegal han provocado un declive alarmante en su población. Hoy en día, el jaguar es una especie amenazada y protegida por las leyes mexicanas.

La labor de proteger lo invaluable

La Asociación Civil con la que trabajaba tenía como misión estudiar y proteger a estos felinos. Para lograrlo, realizaban actividades como la captura controlada de ejemplares para colocarles rastreadores, lo que permitía analizar su comportamiento, desplazamientos y mantener un monitoreo constante.

Su zona de trabajo abarcaba la selva de Quintana Roo y Chiapas. Para ello, utilizaban costosos equipos de radiocomunicación, trampas y tecnología especializada. Además, contaban con el apoyo de pobladores locales, quienes representaban una pieza clave en la operación.

Desafíos en terreno y en números

La labor no era sencilla. Implicaba trasladarse a zonas de difícil acceso, enfrentarse a condiciones climáticas impredecibles y trabajar en territorio de uno de los depredadores más imponentes del país.

Afortunadamente, durante los años en los que colaboré con la Asociación, no se registraron incidentes que lamentar.

Desde el punto de vista financiero, el proyecto era altamente demandante. Se requería cubrir gastos de transporte, vehículos, viáticos, medicamentos, salarios, equipo especializado y costos administrativos.

Había meses en los que las donaciones apenas alcanzaban para cubrir los gastos operativos, obligando a los socios a aportar recursos propios para continuar con la misión.

El motor detrás de todo esfuerzo

Una Asociación Civil es una organización sin fines de lucro, formada por personas que buscan generar un impacto positivo en causas sociales, culturales, educativas o ambientales. Su sostenibilidad depende, en gran medida, de las aportaciones de sus miembros y del apoyo del público a través de donativos.

En una de las reuniones mensuales donde revisábamos la situación financiera —en una etapa particularmente complicada— le pregunté al presidente del Consejo cuál era su motivación para seguir adelante.

Su respuesta fue tan simple como poderosa:

“Desde hace años quedé fascinado con la belleza de los tigres (sic)… Contador, tienes que verlos en su hábitat natural para entender lo que representan para la historia de México. Es un animal bellísimo, imponente y digno de respeto. Estamos en momentos difíciles, pero, al igual que el jaguar, yo siempre voy con la mirada en el objetivo.”

Reflexión final

En los negocios, como en la vida, habrá momentos de incertidumbre, escasez y dificultad. Sin embargo, mantener claridad en el propósito y firmeza en la visión puede marcar la diferencia entre rendirse o perseverar.

Tal como el jaguar: sigiloso, fuerte y enfocado… siempre con la mirada en el objetivo.

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